martes, julio 07, 2009

El Caminante

martes, julio 07, 2009 2
Mientras Anduril encantaba las armas para romper la dura coraza de los Falsa-Piel. Sintió una punzada. Y supo que a Ariadna le había pasdo algo, al mismo tiempo la gente fue tomando las armas y se convirtieron en una masa enfurecida.
El Conde desde el castillo sintió verdadero pavor, no esperaba esa reacción por parte de la gente, que se avalanzó sobre los demonios pillándolos por sorpresa. Sorpresa que fua mayor, pues los Falsa-Piel creían que sus pellejos de roca resistirían el envite, partirían los aceros que empuñaba el pueblo y luego los arrasarían. Pero no fue así.
El Caminante conocía todo el bestiario sabía que tenía que buscar el nido pues hasta que no incinerase los Falsa-Piel no iban a parar de salir, y el hechizo de valentía como el encantamiento de armas no eran eternos. Invocó a las sombras y se dirigió a las mazmorras un lugar oscuro y húmedo idel para albergar el nido.
Tres centinelas le salieron al paso, eran Guardianes Ojo, ni la oscuridad más espesa escapaba a su visión extrasensorial.
A Anduril lo pillaron un por sorpresa, y creó el silencio para que los gritos de alarma no sobrepasaran los mohosos muros y pusieran en alerta a todo el castillo. Lanzó tres bolas de hielo y los Guardianes Ojo se deshicieron en añicos.
Ya estaba dentro, pero se había quedado sin energías; no estaba tan recuperado como creía. Debería prender el nido a la vieja usanza, con una antorcha y sin bolas de fuego.

El hedor de la mazmorra que albergaba el nido, era insoportable. Una especie de matriz que se sujetaba en la nada, dejaba salir salir unas viscosas larvas que tomaban la forma de demonios adultos en cuestión de minutos. Sin querer pisó una de esas larvas, la sesación a pesar del calzado era asquerosa, como pisar un enorme moco, casi resbala y prendió la matriz que se inflamo como si estuviese llena de aceite.
Los gritos que llegaron desde el exterior le confirmaron que su acción había funcionado, aprovechó la confusión para ir en busca de Ariadna, a la que cada vez presentía de manera más débil.
Gracias a los dioses llegó a tiempo y le administró un contarveneno, para la herida de la flecha, el anillo había funcionado.
La llevó a casa.
Verdeluz se había salvado, ahora les quedaba un largo camino a seguir, levantar un reino que la batalla había reducido a cenizas.
Fin

domingo, junio 14, 2009

El Caminante IV

domingo, junio 14, 2009 3
Un leve olor a carne podrida seguido de una bandada de cuervo sobrevoló el cielo. Los ancianos leyeron en las alas negras de aquellos mensajeros del infierno un mal predagio. Alundril y Ariadna estaban preparados para el combate.
- Ariadna, debes subir a la torre del templo y leer el hechizo de valor.
- No estoy muy segura de haberlo escrito bien, además por primera vez en mi vida siento miedo. - El caminante se llevó la mano al interior de su ropa y sacó algo.
- Este anillo te protegerá de cualquier hechizo oscuro. - Era un pequeño aro de latón con una piedra, del que nadie diría que tuviera algun poder, pero Ariadna al tomarlo entre sus manos supo que las apariencias engañan, y en este caso la cosa consistía en pasar lo más desapercibido posible.
- Yo mientras iré encantando armas, los Falsa-Piel son duros como las rocas. - Y salió a la calle. Al principio la gente lo tomó por un loco, y no quiso abrirle las puertas, pero cuando la primera bola de fuego estalló sobre la fuente de nueve caños de la plaza central, empezaron a tomarlo en serio.
- ¿Qué debemos hacer?
- Yo solo no puedo avisar a todos cread grupos, y llevar cualquier cosa que pueda ser usada como arma a el altar del templo. - Un rayo surcó el cielo y cayó a muy pocos metros de donde El Caminante hablaba con un grupo de aldeanos.
- Esto es el segundo aviso, el tercero serán pequeñas expediciones de demonios menores, si os atacan responded con contundencia, esos pequños engendros no tienen mayor función que la de molestar y meter miedo. Cuidado con sus garras y dientes, hacen bastante daño. - Todos se dispersaron por las distintas casas de la aldea.
Mientras Ariadna ya estaba en la torre del templo recitando el conjuro de valor.
"Dioses de la luz y de la sabiduría escuchad mis ruegos, pues son justos."

Insuflad el valor
en las almas de los nuestros
para que puedan luchar
contra el mal
y hacer frente al miedo.
Invadid sus corazones
llenadlos de hielo y fuego
que clamen las trompas doradas
que vuestros ángeles tomen el cielo.
no abandoneis a estos hombres
Dadles valor os lo ruego.
Un viento helado disipó el ténue olor a muerte. Los cuervos ya no surcaban los cielos y una calma tensa invadió todo. Ariadna se sintió muy cansada apenas sin fuerzas, un conjuro mayor, era agotador para los inexpertos.
Una flecha con un penacho negro como la noche rasgó el cielo, iba hacia Ariadna directa hacia su corazón, intentó quitarse, pues venía lanzada desde muy lejos, tan lejos que de haber contado con todas sus fuerzas la hubiese esquivado con un simple quiebro, pero su cuerpo pesaba como el plomo. Al menos el conjuro había sido recitado.
Sus profundos ojos tomaron el color de los que ven a la muerte de cerca.
Sorprendemente, sintió un golpe eléctrico en su dedo indice, y para alivio, la flecha se deshizo en astillas, aunque no pudo evitar que una de ellas se le clavase en el hombro.
Continuará

martes, mayo 26, 2009

El Caminante III

martes, mayo 26, 2009 1

El palacio estaba expectante, a las palabras del Conde. Falsas-Pieles, soldados y brujos se aremolinaban alrededor del trono.
Por fin salió, y todos se fundieron en un clamor.
- ¡Queridos vasallos, de este mundo y del inferior, por fin ha llegado nuestra hora! ¡El Señor Ancestral me ha dado la Simiente de la Coversión, debereis intriducirla en la boca de todo aque que caiga bajo vuestras armas de manera inmediata! ¡La hora de los que deberían reinar ha llegado, no queremos viejos ni enfermos, sólo hombres y mujeres sanos! ¡En la próxima luna, podreis dar rienda suelta a vuestra ira! - Ahora el clamor se hizo más grande, apenas quedaba una semana para la próxima luna.

****
Mientras, Ariadna en el sótano preparaba la pociones; había tenido que salir de noche a recoger los ingredientes, junto a almabiques y morteros un enorme libro empolvado lleno de runas e ilustraciones, que se iluminaban sólo con su tacto, era una manera de preservar sus conocimientos y sus secretos.
Su sangre Elfa le permitía ver por la noche, sin necesidad de candiles ni lámparas, albergada por una sombra que la mantenía retirada de los ojos de los mortales.
****
Anduril se recuperaba lentamente, no le faltaba las atenciones de la madre de Ariadna, a cambio y en vista de las circunstancias, le daba pequeñas cantidades de dinero, para que no perdiese el sueldo en aquella casa tan necesitada, y ella tenía siempre una enorme sonrisa para su huésped.
Aquella noche El Caminate tuvo un sueño premonitorio, un Silfo (Elemental del Aire), se le apareció, y con su voz de cristal lo puso en aviso de las verdaderas intenciones del Conde, gracias a los dioses estaba bastante mejor, y la recuperación tras beber la pócima era inminente, invocó a una pequeña Ondina (Elemental de Agua), para ver si su magia se había regenarado, le costó mucho trabajo pero al no acabar agotado fue consciente de que las cosas irían viento en popa, sólo quedaba esperar a Ariadna que por el bien de Verdeluz, no debería tardar mucho, lo que pasaría durante el combate, era pura incertidumbre.

Continuará

miércoles, mayo 20, 2009

Hola

miércoles, mayo 20, 2009 5



Buenas a tod@s


He abierto este post, para decir, que voy a visitaros y publicar menos, pero no os voy a abandonar, las razones son que he retomado las oposiciones de Geografía e Historia, que como viene siendo normal, salen cada dos años, es decir dentro de un año y pocos meses me volveré a presentar, - a ver si la suerte me acompaña esta vez -, a esto debo unirle que estoy apuntado a un Taller de Novela, en el Recreo, sitio mediante al que he conocido a alguno de vosotr@s, y también estoy preparando alguna cosilla, que no tengo todavía muy claro, lo que será, Literario casi seguro, jejejejejeje, y el día me viene corto.


Respecto al relatillo que colgué la semana pasada, he decidido continuarlo debajo del mismo post, aunque ahora cuando publique esto, se quedará debajo, ¡¡ups..!! ...bueno... algo haré, (la segunda parte está debajo en el post abierto anteriormente), va a acabar, menos rápido de lo que suelo hacerlo pero, acabará, y ni que decir tiene que os seguire, aunque no comente siempre.


Besos y Abrazos a tod@s


Lola, Didac, TitoCarlos, Winnie0, Didac, Arwen, Maribel y demás.

viernes, mayo 15, 2009

El Caminante

viernes, mayo 15, 2009 5





Su sombra le pesaba como si fuese centenario. Apenas tenía fuerzas para seguir adelante, "¡un esfuerzo más!" dijo para sí, fue inútil y cayó inconsciente.





******


El olor del hogar le abrió los ojos, se sentía como si una manada de dragones le hubiese pasado por encima; buscó su espada, pero no estaba. Se palpó el pecho, y no se calmó hasta no sentir el tacto gélido del Medallón de la Promesa.
Estaba tumbado en una pequeña cama de paja tapado con una raída manta. En la habitación no había ventanas, sólo una caja de madera que hacía de mesilla con media vela encendida. Escuchó pasos; no se fiaba de nadie e intentó conjurar salamandras (Elementales del fuego), las pocas fuerzas hicieron el esfuerzo inútil.


- Buenos días extranjero, le dejaré un poco de sopa y algo de pan duro, es lo único que podemos ofrecer, somos humildes, pero nadie se merece morir devorado por los chacales. - Intentó hablar, pero aquella mujer de cara redonda y de brazos gruesos, se lo impidió.


- Descanse mañana será otro día.
- ¿Y mi espada?
- Mi marido la ha escondido, no nos están permitidas las armas, si los soldados del Conde la vieran, le cortarían una mano a mi esposo, y prendería fuego al granero, el invierno se acerca, y no hay tiempo para recoger más grano.
- ¿Dónde estoy?
- En la el Condado de Verdeluz, aunque yo más bien lo llamaría, de los Caprichos del Conde. - Y salió por la puerta.


La sopa estaba exquisita, algo lavada pero en aquellas circunstancias un manjar de dioses. Reblandeció el pan con el caldo, y comió hasta dejarlo vacío, después quedó dormido
Sus sueños no fueron nada gratos, el Señor Ancestral apareció en ellos armado de un séquito de demonios menores que se burlaban de él, y lo amenazaban con sus garras y colmillos.
El canto de un gallo lo saco de sus delirios, se encontraba bastante mejor, a pesar de apenas haber dormido, y de las heridas. Cogió la túnica y bajó las escaleras, una muchacha joven montaba la mesa, tenía unos ojos casi tan profundos como lo de los Elfos, su piel era morena, curtida por los rayos del sol. Llevaba el pelo recogido, lo que le endurecía un poco el gesto.


- ¡Buenos días extranjero! ¿Me va a ayudar o prefire mirar?
- No,.. perdona, ¿dónde están los platos que faltan?.
- Déjelo, era broma, en su estado no creo que esté para muchos trotes. Me llamo Ariadna, y soy la hija. Ahora conocerá a mi padre y a mi hermano, a mi madre ya la conoce, fue la mujer que le subió la sopa, y veo que le hizo efecto, venía hecho un trapo.
- Es cierto, reconozco una buena poción nada más olerla. - El gesto de Ariadna se contrajo, y su tez morena cogió el color de la cal.
- Ahora, bromeaba yo. - Su olfato no le fallaba nunca, pero al ver el terror que la invadió, decidió cambiar el cariz de la conversación. El color volvió al rostro de Ariadna de manera progresiva.
- ¡No diga eso ni loco!, las paredes tienen oídos, y el Conde está deseando quemar brujas, lo sean o no.
- El Conde debe ser un tipo pintoresco.
- Pintoresco,.. ¡ja!...¡es un sádico! - En ese momento entraron los tres miembros de la familia que faltaban, no se parecían en nada a Ariadna; el hermano y el padre eran hijos de la tierra, tenían la fortaleza y la robustez de las raíces que ellos mismo regaban con su sudor, la madre era una mujer rechoncha, con la cara como un queso y roja como el vino tinto.
- Buenos días, ante todo muchas gracias, por salvar mi vida...
- Es nuestro deber, la vida de los hombres está por encima de leyes y disputas.
- No me he presentdo, me llamo Alundril, pero todo me conocen como El Caminante. - Un rumor se mezcló con el olor a pan recién hecho. Todos conocían la leyenda del Caminante, hijo del Señor Ancestral y una mujer humana.
****


"El Señor Ancestral no había sido siempre pura maldad, una vez se hizo mortal, pero la balanza del Bien y del Mal debía estar equilibrada, y los Dioses del Bien maldijeron a aquella mujer que había roto el equilibrio, eso hizo que el Señor Ancestral regresara al lado de los Inmortales más cruel y sádico. Alundril llego a nacer, fuera de toda previsión, y fué criado por el Sumo Sacerdote del Primer Altar, que conmovido por la bondad que emanaba de aquel bebé abandonó los votos, y lo crió y adiestró en las disciplinas de magia, combate y alquimia.
Desde muy joven El Caminante se había dedicado a proteger a los débiles y luchar contra las injusticias, era hijo del caos; un caos necesario, más allá del Bien o del Mal; y que por ahora había escogido el camino del Bien."





Continuará




El Caminante II



Era lunes y por eso olía a pan recién hecho, el lunes era el día de amasado. Los hombres trituraban el trigo en el molino del Condado, y las mujeres amasaba las reservas, pues a pesar del precio siempre se hacía algo más de harina para posibles eventualidades, el Conde era consciente, pero los dejaba hacer, una rebelión no era cosa buena.
Tras el desayuno, El Caminante intentó ayudar a las mujeres a amasar, pero le dolían demasiado los brazos, y como no podía estar sin hacer nada decidió dar un paseo por la aldea.
El mercado estaba ya instalado, y recordó que llevaba una bolsa con monedas, vio dos enormes conejos colgados, cuya sangre estaba aun caliente, los compró junto con algo de fruta y miel, era lo menos que podía hacer por aquella familia que le había acogido sin reservas.
Iba de vuelta a la casa cuando un pinchanzo le taladró la espalda; los secuaces del Señor Ancestral no debían de estar muy lejos, se resguardó en una esquina y se quedó observando. Eran al menos cuatro Falsa-Piel (de apariencia humana, muy crueles ligados a las Salamandras), que hablaban y reían con los soldados del Conde, aquello no pintaba bien y en su estado ni con armas podría hacerles frente. Conjuró a las sombras, para que lo mantuviesen oculto al ojo y olfato de los Falsa-Piel. Sí no pasaban pronto por delante lo descubrirían, su poder era cada vez más débil, pasaron y estuvo a punto de vomitar y descubrirse, el Medallón de la Promesa le permitía ir más allá de los sentidos humanos, y las almas de aquellos demonios eran puro hedor.

Llegó a la casa de Ariadna al borde de la extenuación, las dos mujeres dejaron de amasar para atenderle, sólo pudo articular una palabra.

- Gracias - y entregó la bolsa con las compras a la madre de Ariadna. Desde la inconsciencia pudo percibir la alegría que emanaba la mujer rechoncha, debería hacer años que no comían un buen conejo, seguramnete desde que el Conde convirtiera en coto privado el bosque. Esta vez subió Ariadna.
- No tenías porque hacerlo. - Alundril tenía mejor cara, y ánimo y habló a Ariadna.
- A mí no me engañan ni el color de tu piel, ni la ropa que llevas puesta, corre sangre elfa por tus venas. Y perdona que sea tan directo, pero debes preparar un poción de recarga, o tú toda tu familia perecereís a los caprichos del Señor Ancestral, hoy me he cruzado con cuatro Falsa-Piel, iban con los soldados del Conde, si hubiesen tardado un poco más en pasar por delante, habrían conseguido descubrime, mi destino es proteger a la humanidad, y ahora se que no llegué a Verdeluz por casualidad. Otra cosa, desempolva tus libros de hechizos, y el arco, además de poner en aviso a todo aldeano capaz de empuñar una espada, cuando me recupere, lanzaré un hechizo de protección sobre la casa y debes ayudarme con el Conjuro del Valor . Tenemos tiempo pero no mucho y debes tener fe en mí.
- Pero hace mucho que no practico.
- No te preocupes por eso tu parte elfa, es muy fuerte lo presiento. No hables de esto aun con nadie. - Ariadana salió de la habitación descompuesta por toda la responsabilidad que El Caminate le había pedido, pero en el fondo de su corazón sabía que aquello era lo correcto.
Continuará

sábado, mayo 09, 2009

Conjuro

sábado, mayo 09, 2009 11
"...Absorta miraba la luz de la vela consumirse. Ensimismada, en un mundo más allá de la comprensión humana; Paciente, esperando que el espejo hablara, que le contase los secretos que escondía tras sus azogues, sin conseguirlo. Echó mano de un viejo libro recitó unas palabras extrañas, y un viento gélido abrió la ventana.
- Ya estás aquí mi amor, has venido cabalgando sobre las crines del viento del norte. Mírame me he puesto guapa para estar contigo. Esta es la blusa que me regalaste, aquella que tanto te gustaba quitarme. No te veo, pero puedo oler tu piel, traes el perfume de la nieve ensartado en tus poros, el brillo de plata de los picos más altos. Te fuistes sin decir nada pero sabía que volverías, para darme un último beso. Llévame contigo, mi vida aquí es un penar continuo..."



- Joder vaya plastón, menos mal que ha sonado el timbre, esa profesora es un tía extraña, seguro que es una reprimida. Literatura romántica, yo se lo que le hace falta... - En ese punto lo interrumpieron.
- Bastián eres un bestia y un insensible, ya te gustaría a tí que te juraran amor eterno.
- Amor eterno, eso no existe nada más que en los librotes que nos lee esa bruja. - Aura se fue por los pasillos, dejando a Bastián, con sus argumentos de machito.
Aura lo conocía muy bien, y sabía que en el fondo le encantaban esas historias, el si que era un reprimido, y no la profesora de Literatura, todos los tíos con los que había estado eran iguales, en apariencia duros como las rocas, pero con un interior más blando que los caracoles, esa coraza que se ponía Bastián, era la única razón de que hubiesen quedado sólo como amigos, esa y la zorra de Magda, que no paró hasta que se lo tiró. En el momento que pasó el nombre de Magda por su cabeza una ola de maldad le nubló la razón por un momento, y los maldijo.


Bastián caminaba para casa, cuando un ruido en un callejón llamó su atención, picado por la curiosidad se introdujo en él. Era oscuro y umbrío, la ausencia de sol por la altura de los bloques le daba un toque de caverna húmeda, incluso algunos diminutos hongos habían ocupado las esquinas. El brillo de los ojos de un gato le asustaron, por esa reacción que tenemos los humanos ante la sorpresa le lanzó algo, el gato saltó por encima de su cabeza, volcando la caja sobre la que estaba apoyado y se perdió por las calles, un libro mohoso y con las tapas amarilleadas, salió de la caja. Bastián lo tomó entre sus manos y leyó el título, "Hechizos y Conjuros".
- Mira este libro le gustaría a la profesora de literatura. - Y lo abrió por una página al azar en la que ponía, "Conjuro de Mimetismo", y lo leyó en voz alta, no ocurrió nada y se fue a casa.
El despertador sonó como siempre a las siete de la mañana, Bastián se levantó para desayunar e ir al instituto. Lo primero que le sorprendió, fue la decoración del dormitorio. Al frente de la cama había una enorme estantería doble llena de libros, se acercó, abundaban los autores románticos, luego salió de la habitación y llamó a su madre no obtuvo respuesta, pensó que habría salido a hacer algun mandado. Le entraron unas ganas enormes de ir al baño, corriendo se fue hacia el espejo, y el terror se hizo mayor cuando desde el otro lado lo miraba su profesora de Literatura, con el rostro desencajado por el miedo. Aquello no podía ser real se había convertido en aquella mujer que él decía reprimida. Ahora iba a sentir y padecer como ella, los astros se la habían jugado.


Fin












lunes, mayo 04, 2009

Un chiste para el lunes

lunes, mayo 04, 2009 6

Copiando a Winnie y Didac y por iniciativa de TitoCarlos, voy intentar un chiste.


Estos son San José, San Pedro y San Pablo que junto a un grupo de ángeles están de montería por el cielo, de repente llegan a una zona y San Pedro se gira hacia todos y les dice:


- Ahora que nadie vaya a disparar, pues estamos en la zona en la que al Espíritu Santo le gusta pasear transmutado en paloma. - Todos bajan las escopetas y les ponen los seguros, y justo cuando pasaba por delante de San José, este saca una ametralladora y le vacia el cargador entero unas cien balas; todos con las manos en la cabeza se giran hacia él y le dicen:


- PeroSan José esta usted loco, acaba de matar al Espíritu Santo, no escuchó las advertencias de Pedro?. - A lo que San José responde con mucha resolución


- Hay cosas que un hombre nuca olvida.
Espero que haya gustado

domingo, mayo 03, 2009

My Kalashnikov

domingo, mayo 03, 2009 6
- ¡Ubutu dispara! - Ubutu pateó la pelota de trapo y entró por la escuadra de la improvisada portería, Samuel se fué hacia él corriendo y ambos se fundieron en un abrazo, gritando el ¡Hemos ganado!, mas representativo de victoria que jamás se había escuchado. Al poco Hadiyah salió de la choza y llamó a Ubutu para almorzar, un poco de arroz con carne seca que tras el esfuerzo del pardido le sabía a gloria.
Ubutu era un chico de unos diez años huérfano de padre, víctima de un tiroteo por parte de los Nuevos Rebeldes, Hadiyah se había vuelto a casar; en un lugar tan conflictivo y machista como el Angola no había otra solución para una viuda joven. Gracias al cielo Hadiyah había encontrado un hombre bueno, que trabajaba en las minas de diamantes, e intentaba sacar adelante a Hadiyah y a Ubutu. Ubutu no había aceptado muy bien al nuevo marido de su madre, pero se la veía feliz, y eso para Ubutu era más que suficiente. Además el iría pronto a las minas a trabajar, y la influencia de Mohamed, le facilitaría las cosas. Tras comer llegó a casa de Samuel su mejor amigo, habían quedado para ir a coger castañas, estuvieron en la sabana hasta que las primeras estrellas les sorprendieron. De vuelta al poblado repartieron la cosecha a partes .
Al entrar en casa todas las castañas de Ubutu se precipitaron al suelo, sobre la única mesa de la choza Jadiyah, lloraba como si le huebiesen arrancado el alma, Ubutu se acercó a su madre para consolarla, ella forzó una sonrisa, que junto al ojo que tenía morado desfiguraban su hermoso rostro de ébano. Ubutu dedujo que Mohamed había agredido a su madre, y antes de poder preguntar, Mohamedentró por la parte de atrás acompañado de dos guerrilleros, que tras entregar una bolsa de monedas apresaron a Ubutu, Jadiyah intentó resitirse, pero uno de los soldados la golpeó desplazándola casi a la calle, que era un erial.
Introdujeron a Ubutu en una camioneta junto con otros chicos del pueblo, Ubutu buscó a Samuel, pero no estaba gracias aDios por lo menos Samuel trabajaría en la mina.
Ubutu era más fuerte y alto que Samuel, sería un buen soldado, ese era el destino de los niños que los Nuevos Rebeldes idistintamente, compraban o secuestraban.

*****
A los tres meses entregaron a Ubutu su Kalashnikov, era el momento de la prueba definitiva, para ello al modo de los jóvenes espartanos esperaban a la noche y atacaban un poblado el elegido era el de Ubutu, tenían que matar a alguien y cortarle un dedo como prueba, los tres meses de duro entrenamiento y la idea de la venganza habían hecho de Ubutu un arma letal, no se lo pensó y se apostó cerca de su choza, y vió a Mohamed, pero su madre no estaba por ninguna parte, en cambio otra mujer semidesnuda paseaba por su antigua casa, el cabronazo de Mohamed, había tardado poco en deshacerse de Jadiyah y quedarse con todo.
Mohadmed salió de la choza y encendió un cigarrillo, Ubutu quitó el seguro de su AK-47 y apuntó a Mohadmed en la sien, creyó escuchar la voz de Samuel quee gritaba - ¡Ubutu dispara!, un fogonazo quebró la oscuridad, seguido de un estruendo, que ya para Ubutu era tan famliar como el olor de la sangre, pues ni sentía ni padecía, como antes.
Ubutu ya no era un chico que soñaba con ser futbolista y trabajar en la mina, las circunstancias lo habían convertido en un habitante en la sombra, arma letal de una rebelión infinita, ajena a la realidad del pueblo. Forjada sobre cimientos de dinero y sangre que como bestias hambrientas vinieron del otro lado del mar, para soltar semillas envenenadas, que tardaron muy poco en germinar en almas oscuras y sedientas de poder.



viernes, mayo 01, 2009

Los Caballeros del Zodiaco

viernes, mayo 01, 2009 6
Hoy voy a contar una historia, pero de mi no tan lejana infancia, ¿o si?.
Hace un rato he terminado de ver una ova, como llaman a los capítulos más largos de las series Manga, y aunque me de un poco vergüenza decirlo, he disfrutado como un enano.
Salvando suspicacias mitólogicas, por esa costumbre que tienen los japoneses de coger cosas de otras culturas y reinventarlas, o fusionarlas con las suyas propias, a esta serie Los Caballeros del Zodiaco, y a mi profesor de griego del instituto, le debo mi afición por la mitología, en general.

No soy un experto, pero gracias a Masami Kurumada el creador de para mí la mejor serie manga de todos los tiempos -puntualizo desde mi humilde opinión -, salvé algún que otro examen de mitología, en los primeros cursos de mi Licenciatura en Humanidades, y es que aunque suene tópico ya no se hacen series así. Y es una pena que en televisión española, no pusisesen todos los capítulos, en su tiempo, pues hay episodios para dar y regalar, pasean por muchas mitologías, Griega, Nórdica, Cristiana, Japonesa, China, y un largo etc, todo visto desde el respeto que una serie de este corte puede permitirse, pues es a ratos bastante violenta.
Recuerdo que mi caballero favorito empezó siendo, Seiyar caballero (el del traje rojo) Pegaso, por su afán de superación, pero llegó esa etapa de rebeldía de la adolescencia, y mi favorito pasó a ser de manera inamovible Ikki, el caballero Fenix (el del pelo azul), pues era un tipo curioso, un poco paria, en el límite entre el bien y el mal, ultraprotector con su hermano Shun caballero de Andrómeda, (armadura rosa), curiosamente el más sensible y en cierta manera afeminado, pero tan valiente o más que sus hermanos de batalla, no podía dejar atrás a Siryu el caballero del Dragón (el del pelo negro y largo), el de la armadura más fuerte y a Hyoga, el rubito de ojos azules, capaz de erigir hermosas esculturas de hielo. Todos luchando contra las fuerzas del mal.
Con esto sólo quería hacer un homenaje a la infancia de tantos jóvenes españoles, que al igual que en la actualidad pasa con los "realitys", la diferencia era que los episodios no llegaban a la media hora, y tras terminar de verlos, nos íbamos a la calle a jugar a ser caballeros, o al fútbol o al trompo o que se yo, al modo en que nuestros padres y abuelos jugaban a ser piratas y vaqueros, cuando no había televisión, pero si libros, tebeos, y radionovelas.
No creo que haya tanta diferencia entre nuestra infancia y la de los niños de ahora, pero las calles están más silenciosas y vacías, y los vecinos gruñones que nos reñían por jugar a la pelota en su puerta, se han convertido en seres grises casi extintos y deben habitar en alguna siniestra grieta espacio temporal enquistada en la memoria.















domingo, abril 26, 2009

Zeru

domingo, abril 26, 2009 6

Relato inspirado en un artículo del XLSemanal del 26 de abril de 2009,
(página 46 el artículo completo por Carlos Manuel Sánchez)

Fragmento:

"...Vivos son repudiados. Muertos en cambio valen su peso en oro:
sus órganos son valorados como amuletos
capaces de atraer todo tipo de fortunas,
los albinos (ZERU en Suajiri), sufren auténticas cacerías en África..."


(Imagen del www.elpais.com)

Las olas rompieron en la orilla junto a montones de algas, y restos de la patera. Un ser extraño envuelto en arena y sal se agarraba a la vida, boqueando como un pez. Los más fuertes tras escupir sobre el cuerpo inerte se dispersaron, aunque la huída fué efímera, los todoterrenos de la Guardia Civil les cortaron el paso, al poco llegaron las ambulancias, con mantas, agua y comida. Uno de los ATS, se acercó al cuerpo abandonado, para comprobar si estaba vivo. El más viejo de los que recibían atenciones médicas, para frenar la hipotermia, corrió hacia el ATS, gritandole en un rudimentario español,
- Zeru, malo...no tocar...zeru malo suerte. - El sanitario no entendía muy bien aquellas palabras, e hizo caso omiso, aunque no sin reserva; los ojos de aquel hombre reflejaban verdadero terror.
Cuando comprobó su estado y limpió el cuerpo de arena y salitre, no pudo evitar cierta repugnacia; era un albino de unos dieciseis años, sobre el que el sol se había cebado más que en los demás, por su carencia de melanina, su nariz era ancha, el pelo rizado de un rubio casi albo y sus labios gruesos y pálidos, todos rasgos negroides, a no ser por el color de su piel, blanca y con motas marrones. Llamó a un compañero y entre los dos lo llevaron junto a los demás, los que todavía podían moverse, se retiraron, nadie quería estar junto al chico albino, el médico al ver la escena y darse cuenta de que necesitaba cuidados especiales hizo una señal a los ATS, para que lo llevaran a la ambulancia. Las caras contraídas de los compañeros de viaje recobraron toda la serenidad que permitían las circunstancias. Uno de los conductores picado de curiosidad tecleó en el portátil, la palabra Zeru, descubrió que los zerus (albinos en suajiri), eran perseguidos y cazados por ser considerados pájaros de mal agüero, que por sus huesos, carne, piel y sangre se pagaban verdaderas fortunas, pues eran elementos esenciales de pócimas milenarias, sobre sus derechos la legislación no estaba muy clara.
Dentro de la ambulancia el chico albino reaccionó, en sus enormes ojos destellaban visos de esperanza.
Seguramente al descubrir que estaba lejos de su patria, que había cumplido su objetivo, y que sí sus compañeros eran desgraciados, a él la maldición que le había acompañado desde la cuna, lo iba a dejar en paz, tal vez para siempre.
Abatido se entregó al sueño más placentero que había tenido nunca, quizás hasta soñó, al arrumaco del oleaje que lo había arrojado a un mundo nuevo, incierto pero seguramente mejor que el que había dejado.
Fin

sábado, abril 25, 2009

Katia y 3

sábado, abril 25, 2009 0
El tiempo pasó. Katia era una chica fuerte, y decidió que tenía que vivir. La esperanza de salir no dejaba de soplarle la nuca.
La noche llegó con la pesadez de siempre, aunque esa sería distinta. Mientras terminaba de asearse un chico joven entró. Katia que había aprendido por fuerza a conocer que tipo de hombre pagaba por acostarse, vio un destello de inocencia en los ojos de aquel chaval, que la conmovió y se arrojó a sus brazos; sería un trabajo sencillo. El chico la apartó de un empujón, inmediatamente Katia cogió el teléfono para llamar a los matones.
- No lo hagas, espera, lo siento, pero es que no puedo hacerle esto a mi novia. - Katia cogió un cigarrillo de la mesilla y lo encendió.
- Entonces ¿por qué estas aquí?. - Le dio una calada larga.
- Por el imbécil de mi padre, cree que soy gay o algo así. Nunca me ha visto con una chica.
- Yo no es por entrometerme, pero díselo.
- No puedo, mi padre es un magnate del acero, y mi novia, segun él entraría en la baja estofa. Si de mi padre dependiera, aún exigiría el derecho de pernada. Mira aquí tengo una foto, al menos puedo contárselo a alguien.- El instinto de Katia afilado por su tiempo en el club, vio en aquel chico una especie de salvavidas.
- Es muy guapa. - Y se agarró a sus recuerdos más amargos para soltar algunas lágrimas.
- ¿Por qué lloras?
- Es que tu novia me trae recuerdos, yo no he estado siempre aquí, yo tenía una vida un pisito muy pequeño y un marido, ya que tu has contado tus secretos yo te contaré los míos. Como iba diciendo, tenía una vida de verdad, aunque eramos pobres y apenas llegábamos a fin de mes y decidí aceptar un trabajo en Polonia, con la mala fortuna de que no era un verdadero trabajo, y he estado pasando de un sitio a otro sin apenas salir a la calle. - A Katia no le hizo falta disimular más, las lágrimas brotaron por sí solas. Hristo la interrumpió.
- ¡Es verdad!, no físicamente pero tienes un no se qué que me recuerda a Nadia, no llores, si hay algo en mi mano te ayudaré. - Aparte de inocente Hristo era un chico influenciable.
Estuvieron hablando hasta que se cumplió el tiempo acordado. Después Hristo se fue.

Habían pasado varias semanas, desde el encuentro, la intuición de Katia parecía hacer aguas, y se había jugado demasiado el tipo. Cogió un cigarro y se dirigió a la ventana que a modo de burka le ofrecía una visión sesgada del exterior, en ese momento entró Hieleen, con una bandeja con bollos y café. Katia apenas probó bocado, tal vez aquel era su destino, y un atisbo de resignación se acostó en su cama como si fuera un cliente.
Llevaba bastante tiempo en el mismo sitio, había pasado al menos un año, ya le darían por muerta, y Boria se habría buscado a otra incapaz de llevar una vida en solitario.
Ella se había acostado con policías, y una vez decidió contarle su caso a uno de, en respuesta recibió una paliza por parte de Kristoff que la tuvo casi un mes fuera de servicio, ya no quería ni que le pegaran, ni acabar en una fosa sin lápida en el corazón Siberia tras perder sus encantos. Si se lo trabajaba tal vez se convertiría en madame, al menos podría consolar a otras chicas; a Kristoff le iba todos viento en popa y sin freno. El sueño la abatió, le esperaba una noche larga.
Tenía todavía el cuerpo húmedo por la ducha cuando llegó Kristoff, y le dió cien euros. No entendió muy bien aquel gesto ni dádole el cien por cien de los beneficios le llegaría para comprar su libertad, aun así lo guardó.
- No me mires así, esta noche han pagado mucho por ti, y hasta han pedido la última planta. Desde la primera vez que te vi sabías que eras una mina - En ese momento si le entró verdadero miedo a Katia, quien pagaba tanto tenía el derecho a exigir cualquier cosa, y en estos antros del demonio había verdaderas mentes enfermizas.
Dos matones la acompañaron hasta la quinta planta. Por debajo de la puerta salía un agradable olor a incieso perfumado. Dentro, los destellos de los candelabros se derramaban sobre el papel de las paredes, el ventanal abierto mostraba el cielo más estrellado y la luna más grande que Katia había visto en años, desde la calle venía una suave brisa empapada de olor a libertad, incluso creyó percibir el mar, y se acordó de la primera vez que vio el amanecer en la playa junto a Boria, cuando apenas eran unos chiquillos. Todo se derrumbó cuando una siniestra figura, con un rollo de cuerda salió de entre las sombras, los matones se sonrieron y cerraron por fuera con llave, finalmente la luz de las velas incendió la sombra que envolvía al desconocido.
- No temas Katia. - Aquel no temas, le resultó muy familiar, era Hristo.
- ¡Toma!, pon esto en el reproductor de Dvd. - Era una película X, en la que Katia creyó leer, A golpe de orgasmo o algo así, las imágenes no eran nada conciliadoras, pero el tal Hristo, era un crack, ató la cuerda a la cama de hierro e hizo una llamada por el móvil. Un camión cargado de paja, se situó en la calle, ambos descendieron con cierto trabajo; Katia al verse libre apenas sintió el dolor de la cuerda que le quemaba las palmas de las mano. Cuando estuvieron abajo, el camión se perdió en la noche.
Condujeron cerca de tres horas, hasta que el camión paró en un motel.
- Bueno Katia, toma mil euros y un pasaporte falso, hay una reserva a nombre de de Celestine Crauvier. Como ves soy hombre de palabra.
- Pero Kristoff, no irá por ti.
- No le conviene, ya te dije que mi padre era un pez gordo.
- No te voy a poder pagar lo que has hecho por mi jamás.
- Ya me lo has pagado, tras nuestra conversación, le conté lo de Nadia a mi padre, al saber tu historia, comprendí que Nadia podría acabar como tú o peor. No le ha sentado muy bien a mi padre, pero acabará aceptándolo. Eres libre y otra vez dueña de tu destino, ahora si me das un abrazo, estaremos en paz. - Ambos se abrazaron, la enorme luna les hacía parecer dos enamorados.
Hristo montó en un deportivo, y se perdió en la noche. Katiaiba a dormir por fin sola despues de mucho tiempo. El mañana acaba de nacer

Fin

jueves, abril 23, 2009

Katia 2

jueves, abril 23, 2009 2

Un olor dulzón la sacó de su sueño, se restregó los ojos para espabilarse, y al ver sus manos cubiertas de maquillaje, el corazón empezó a latir como si quisiera salirsele del pecho.
Estaba en una enorme cama con cortinajes, en una habitación extraña, amueblada solo por una mesilla de noche. Sus pantalones y jersey habían sido sustituídos por una minifalda y un corpiño de cuero negro, que obligaba a sus pechos a desbordarse.
Corrió gritando hacia la puerta, pero estaba cerrada con llave y no parecía haber nadie al otro lado. Sintió unas ganas enormes de orinar y entró en un pequeño baño también cubierto por una cortina que había en la habitación, evidentemente sin ventanas a la calle.
La cerradura de la puerta giró, y una voz precedió a los pasos.
- Katia,¿dónde estás?, te he traído algo para comer. - El timbre de aquella voz le resultaba familiar, era Hieleen. Sus esperanzas se incendiaron.
- Estoy en el baño, tienes que ayudarme. - Y salió.
- ¡¿Pero qué te has hecho en la cara!? Para eso me he tirado casi media hora maquillándote. ¡Arregla ahora mismo ese desastre! - Y le arrojó un especie de neceser con maquillaje.
- Y come algo no quiero que desfallezcas en el primer polvo.- Sus sospechas se confirmaban. Katia había oído que muchas chicas ucranianas desaparecidas, acababan como mercancía en clubes de alterne, y que iban rotando para hacer su localización más difícil.
- No voy a echar ningun polvo con nadie.
- Eso se lo cuentas a Kristoff, ahora cuando venga a visitarte. - Y se fue hacia la puerta.
- Hieleen tú eres una mujer, no deberías dejar que nos denigrasen así.
- Mira sabionda, yo he tragado mucho para llegar hasta aquí, ahora no me vengas con jilipoyeces feministas. Además soy mujer en contra de mi voluntad, así que ¡come y calla! - Y se fue hacia la puerta. Katia en un gesto de impotencia lanzó la bandeja de comida. No se oyó más nada.
Era consciente de su situación y por lo que había visto hasta ahora no había hecho nada más que empezar. Las siguientes dos horas se la pasó envuelta en lágrimas. Tenía que haber hecho caso a su marido. No tenía ni idea de la hora que era no había ni un triste rayo de luz natural, tal vez había salido ya de la obra, habría llegado a casa, y al ver que no estaba habría pensado que estaría echando horas extras, o algo así. Para colmo se había dejado el móvil en casa, se lo habrían quitado, pero su marido podría sopechar algo. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un nuevo giro en la cerradura, era Kristoff.
- Hola, ¿te llamas Katia?, verdad, bueno esto es muy simple, si haces lo que te decimos, no habrá problemas. Tenemos tu documentación, sabemos donde vives, y a tu marido lo controlaremos en breve. Es decir que si te niegas, mis hombres no dudarán en disparar. - Katia al ver la puerta abierta salió corriendo, tardaron poco en frenarla. Kristoff le dió un puñetazo en el estómago, seguramente para no estropearle el rostro. Katia se derrumbó por el dolor.
- La próxima vez, no seré tan sútil. - Ahora vendrá de nuevo Hieleen, maquíllate y come algo, te vas a estrenar con Vidarov, es de nuestros mejores cliente, portate bien, el no es tan sútil como yo y le gustan las chicas peleonas.
Primero fue Vidarov, luego Andropov, con el paso del tiempo no se fijaba ni en los nombres, ni en los rostros, era como un autómata, ya ni sentía, ni padecía. Sólo una tenue esperaranza de que saldría de allí la matenía atada a la vida.
Continuará
 
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