jueves, octubre 22, 2009

KRYPTEIA

jueves, octubre 22, 2009 4
"A la toma del cargo, los éforos (máximo órgano de gobierno espartano), declaraba la guerra(krypteia) a los Ilotas (siervos de los ciudadanos espartanos. Como un mecanismo de control, pues el miedo a la rebelión siempre estuvo latente".

*****

Quilón estaba muy nervioso, era la primera vez que iba a internarse en terreno ilota. La tensión y el nerviosismo hacía que un sudor frío le recorriera la espalda como un reguero de agua helada.
Pero su sueño era ser un soldado espartano el orgullo de su familia.

Amiclas quien daba el nombre a ese año, como éforo epónimo, mandó silencio, el tenue rumor se fue transformando en silencio absoluto, casi sepulcral. Los jóvenes más experimentados estaban ansiosos por degollar ilotas, y los novatos como Quilón se debatían entre las dudas, y lo que les habían enseñado en el entrenamiento; con apenas siete años los arrancanban del seno materno, para llevarlos hasta el límite de su resisitencia, debían fortalecerse, para cargar con el pesado armamento hoplita.

La Kripteia era solamente una manera de probar su valor, un bautizo de sangre, en el más literal de los sentidos.

Amiclas dió las instrucciones, deberían esperar a la noche, ocultos como sombras, y cuando la víctima estuviera dormida, entrar en la casa y degollarlo sin piedad, no podían dudar o no lo contarían.
Por fin dieron la señal y todos se esparcieron por los campos, un cuchillo muy afilado y algo de comida era todo lo que podían llevar.

Quilón se apostó entre unos arbustos altos, ya había seleccionado la casa, un hombre constitución débil araba la tierra, nadie diría que aquel alfeñique fuese capaz ni tan siquiera de levantar la azada, pero las apariencias engañan, y cuando vió con la energía que aquel tipo la hundió de nuevo en la tierra, sintió miedo, un miedo deshonroso para un espartiata, y empezó a temblar de una manera irracional.
Un ser inferior y delgaducho como aquel no podía hacer esa clase de daño en él.

El Ilota hundió de nuevo la azada, y a Quilón le pareció que empleaba tanta fuerza, que creyó sentir como la tierra temblaba bajo sus pies, tenía dos opciones huir y asumir la derrota o esperar a que estuviese dormido junto a su esposa para cortarles el cuello; dos eran mejor que uno. Pero si le temblaba el pulso nada más verlo, ¿cómo entraría en su casa sin hacer ruido?, de seguro que chocaría con algo y despertaría a todos los de la casa, y entonces, el cuello y la sangre serían los suyos. Entre tantas dudas le sorprendió la noche, no había probado bocado y las dudas se transformaron en un apetito espantoso.

Tras saciar su estómago con algo de pan y queso blanco, dejó de sentir miedo, la noche era su mejor aliada, y sus miedos se habían transformado en ira, y en sed de sangre; una nube rojiza surcó el rostro de la luna, se sintió como uno de esos hombres que se transformaban en lobos hambrientos, de los que su madre hablaba tanto que había en los alrededores de Atenas. Estaba decidido, no había vuelta atrás, se nimetizó con las sombras, aquel pobre infeliz había dejado la puerta abierta, escuchó fuertes ronquidos, y se deslizó hacia la fuente emisora.
En el mismo lecho yacían un hombre, una mujer y una niña pequeña con un rostro angelical, no tuvo fuerzas por unos instantes, pero la llamada de la sangre se hizo más fuerte, si vacilaba ahora nunca se convertiría en un hoplita. Desenvainó el cuchillo, un rayo de luna rebotó en la hoja, era la misma luna que hacía unos momentos se había teñido de sangre, y con la velocidad de un rayó cortó. Tres estertores silenciaron los ronquidos, y luego un viento más helado que las cumbres del mismo Olimpo, se hicieron con la habitación, lo había conseguido. ya era un hombre.


miércoles, octubre 07, 2009

Un Profesor Finlandés

miércoles, octubre 07, 2009 6
Ayer vi a retazos un debate sobre la autoridad del profesor. Antes no había visto Curso del 63.
En el plantel teníamos desde gente que iba de progre, feministas militantes y hasta un defensor de un sindicato estudiantil con un discurso sobre el estado de la educación que me pareció algo rancio y forzado, por otro lado el chaval no hablaba mal. Pero lo que más me llamó la atención fue cuando un profesor finlandés, no se si era director tomó la palabra, todos los contertulios empezaron ha hablar al más puro estilo de mercadillo, sentí un poco de vergüenza patria, al ver a ese hombre, al que se le veía que no entendía muy bien el castellano, intentando explicarse, y ya cuando uno de los contertulios se levantó y lanzó un amago de guantazo, para preguntarle que se hacía en su país cuando un alumno agrede un profesor, cambié de canal directamente. Al profesor Finlandés se le descompuso la cara, y no me extraña tras la balacera de comentarios, opiniones,ruegos y preguntas, creo que ese hombre pensó por un momento que le iban a agredir de verdad, luego con mucha clase sonrió, como se suele decir la procesión va por dentro, y creo que no intervino más.
Tras el tira y afloja de unos y otros no me quedó muy claro. Tampoco terminé de ver el programa.

Mi punto de vista como docente en potencia y espero que las musas me acompañen en acto, es que a parte del aumento de subvenciónes que muchos pedían a bombo y platillo, hace falta algo más, y no es cuestión de tarimas, ni de uniformes, sino de una legislación menos difusa, con menos huecos, y claro que si devolver algo de autoridad al profesor, no la autoridad de hace cuarenta años claro está. Ya que una parte de la sociedad se la ha arrebatado, por desectructuración familiar, por estrés, por trabajo, o porque hay personas de todas las leches.

Un saludo y espero no haber aburrido mucho.

"La letra deben ser escrita con tinta"

martes, agosto 18, 2009

Un Poema

martes, agosto 18, 2009 7

Hacía mucho tiempo que no escribía poemas.

He sido ingratos con ellos, pues fueron esos primeros versos adolescentes a damas de cuentos los que encendieron en mí esta pasión por la letra escrita.

A ver si me acuerdo como eran.


******

La luna se asomó a mí ventana

...me acarició...

con su inmaulada mano de nieve.

Sentí el placer de los vientos de Marte,

el olor del polvo de las estrellas


Miré mi cama vacía

hasta los sueños habían cogido vacaciones.

Solo un sudor carnívoro

intentando tragar el aroma de tu carne

saciarse con tu hermosa impronta.


Volví a cerrar los ojos

a la espera de que todo solo hubiese sido un sueño,

que traviesa, te ocultases tras las sombras.


Rebusqué en rincones oscuros

bajo mi piel; bajo mis uñas

sin encontrar nada

sólo un lejano recuerdo

un matiz, una duda

grabada a fuego en mi alma

templado en los límites de la cordura,

a un paso de la habitación de los locos

a dos del mar y la luna.

jueves, agosto 13, 2009

Mis Vacaciones

jueves, agosto 13, 2009 3
Después de la plañidera que solté en el post anterior, no se muy bien a cuento de qué, quisiera hablar de mis vacaciones hacía mucho tiempo que no salía de mi ciudad, trabajo, vacaciones, ya sabeis.
El fin de semana anterior estuve por la zona de Granada concretmente en Almuñecar, que aunque no era un lugar nuevo para mí siempre se descubren cosas nuevas, y me gustaría resaltar entre otras cosas, la trnquilidad de sus playas, concretamente en la playa llamada del Tesorillo.



El agua del mar estaba genial no recuerdo unas aguas tan cálidas, - teniendo en cuenta de que hablamos del mar -, estaba menos fría que en otros sitios.
Por otro lado, estando muy cerca de la Costa del Sol, no hay masificación, ni es necesario esquivar sombrillas, ni domingueros voraces.



La arena no es fina, y aunque puede llegar a alcanzar altas temperaturas, con unas chanclas se anda por ellas muy bien.

Lo positivo, cuando llegas a casa a comer, no masticas arena, ni la encuentras en los agujeros más inverosímiles del cuerpo humano a la la hora dela ducharte.Para finalizar recomiendo el lugar, en el ambiente debe de haber unos nanorobots relajantes. Es una gozada, para desconectar y esperar a que anochezca.


viernes, julio 31, 2009

Roque

viernes, julio 31, 2009 4

Los escombros eran copiosos. Un extraño y localizado temblor había hecho que la mansión del titiritero fuese la única que se viniese abajo. Todas las marionetas menos una yacían hechas añicos

Del titiritero no se supo nada, ni rastro de su cuerpo y mucho menos de su alma.

Las malas lenguas contaban que el secreto de su éxito se encontraba en un pacto con las energías telúricas. Del carromato a la rica mansión había pasado en cuestión de tres años, se llamaba Bastian y era el artista más popular y envidiado del mundo de la farándula.

El tiempo pasó, al no tener familiares conocidos, todo el patrimonio pasó directamente a la autoridad local, convirtiéndose así en un bien en manos muertas, ya que las arcas del ayuntamiento no podían hacerse ni siquiera cargo de la recogida de escombros, entre otras cosas porque la recaudación iba directamente al ocio y disfrute de don Damián el alcalde perpetuo, un tipo gordo y colorado, último vestigio de un linaje de señoritos de los de antes, que gestionba el pueblo como su hacienda.
Por otro lado daba trabajo a todo el mundo, y el paro era inexistente y en boca cerrada no entran moscas.



Un día don Damián paseaba con un par de concejales, y fue a la mansión del titiritero, había tenido ingresos extra e iba a construir en aquel lugar una bodega. Mientras caminaba por los escombros algo le hizo resbalar.

- ¡Joder! Me ha faltado poco para caer. Mañana mismo desescombramos el lugar. - Uno de los dos concejales tomó nota. Era un tipo de piel cerúlea y ojos de comadreja, debía de ser la mano derecha del alcalde. El otro un hombre larguirucho y algo encorvado se acercó al lugar del resbalón. Y se agachó.
- Es un muñeco. Bastante feo por cierto. Tiene algo tallado bajo la ropa ROQUE.
- Ahora mismo lo estás tirando, no tengo tiempo para muñequitos.
- Pero señor Damián, puede ser la única marioneta que quede del titiritero. Usted sabe ¿cuánto pagaría uno de esos coleccionistas excéntrico? Una verdadera fortuna.
- Pues échelo en el coche como todo lo que viva o respire en el pueblo, me pertenece. - El tipo encorvado se encaminó hacia el Mercedes oficial y lo guardó en el maletero.

Los ojos de cristal del muñeco brillaron como diamantes, y ese destello inmovilizó por unos instantes al subalterno, que cerró el maletero rápidamente asustado, parecía como si estuviera vivo, pensó que lo mejor era guardar silencio al respecto.
Tras el paseo el alcalde se quedó en su mansión y los otros dos tiraron para su casa.
Una vez en casa se sirvió una copa de brandy y encendió la chimenea y un enorme habano. Mientras disfrutaba de copa y puro, un brillo a su espalda interrumpió el momento. Dejó la copa sobre una mesa baja y se encaminó a la fuente del destello.
- ¡Coño si es Troque! No se como la gente pagaba para verlo hablar es feo de cojones. - Y le metió la mano por la espalda. En el interior hueco, había un juego de cordones, seguramente para accionar los mecanismos de la marioneta. Tiró de uno de ellos y el muñeco movió la boca.
- Esto no tiene ningunn misterio. - Y se puso a hacer el ventrilocuo.
- Hola me llamo Troque y soy más feo que una cabra vieja, jejejeje. No me queme su majestad valgo una pasta. - Tras hacer un rato el tonto don Damián se dispuso a sacar la manos de las entrañas del artilugio, pero parecía haberse atascado. Sin accionar nada el muñeco giró 360 grados.
- ¡¡Gordo imbecil!! Mi nombre es Roque. - Aquella enorme bola de sebo con patas se puso a sudar como un cerdo. El muñeco habló de nuevo.
- Ahora yo soy el amo y tu la marioneta, me alimento de almas negras y la tuya es la más exquista que vi jamás. - La cara del alcalde perdió todo atisbo de humanidad.
- Ahora saltarás a la chimenea y permaneceras ahí hasta soltar tu último hálito, para que te hagas una idea de lo que te queda para el resto de la eternidad. - Obediente como un títere se lanzó a las fauces de la chimenea.

Las llamas tardaron muy poco en devorar la hermosa mansión de madera. Un fétido olor a sebo y carne quemada fué el único rastro que quedó del alcalde. Rodeada de humo el sillón favorito de don Damián había resistido el fuego. Sobre ella una marioneta con ojos muy brillante parecía sonreir.

domingo, julio 26, 2009

AESTIGIA

domingo, julio 26, 2009 5

"Su rostro demencial acaparaba todo el espejo. Se amaba a si mismo, y le gustaba recrearse tras cada crimen. Podía estar horas contemplando su imagen. Un disparo entró por su espalda, la muerte fue instantánea y las aguas del lago se tiñeron de rojo..."


- ¡¡Ven!! el agua sólo esta fría al principio.
- No me gusta este lago, es siniestro. Hace cincuenta años, fue la tumba del Loco Hyde. En su haber llevaba diez asesinatos cuando le dispararon. Su cuerpo desapareció bajo las aguas.


- Algunas veces eres la ostia. Se ve el fondo. Y no veo los huesos del tal Hyde. - Y soltó una carcajada.
- Eres un imbécil.
- No te enfades. - Lucía se fue hacia la sombra de los árboles, estaba muy enfadada. Adrián acostumbrado a los arrebatos, no le dio mayor importancia y se sumergió.
Un destello plateado llamó su atención. Salió a la superficie hinchó sus pulmones con aire y volvió a zambullirse, con suerte podría coger aquello que brillaba en el fondo, para verlo más de cerca.
Dió un tirón del objeto. Las algas que daban el color esmeralda al agua no querían deshacerse de aquel tesoro que llevaría décadas oculto. Tras tirar por segunda vez cedió. Salió del agua y
se sentó a la orilla para mirar lo que había encontrado. Era un espejo con tapa, debía ser de oro puro, pues el óxido apenas había hecho mella en el metal. Adrián lo abrió y le mostró un reflejo grotesco de él mismo, cosa que achacó a la erosión del agua sobre el azogue, y tras pasarlo por el bañador, decidió mirarse de nuevo. El rudimentario pulido que le había dado no había alterado en nada el primitivo reflejo.

- Adrián vámonos, empieza a refrescar. Llevas casi una hora sentado en la orilla mirando a la nada. Si es una técnica para que se me vaya el enfado lo has conseguido. - Y le puso las manos sobre los hombros, con ademán de masaje.
Adrián no reconocía aquellas manos que tantas veces le habían masajeado. Tenía un olor y un aspecto diferente. Aquella extraña no era el amor de su vida, tal vez la habían matado para sustituirla, como pasaba en aquellos relatos de terror que tanto le gustaba leer, iba a vengarse; la convertiría en alimento para los peces.
- Ya no estoy enfadada, vámonos. Termina ya con el jueguecito.
- El Jueguecito. - Pensó Adrián para sí, va a ser una cosa que jamás olvidarás. Lucía dejó de masajear la espalda y enfrentó a su novio, que tenía el puño cerrado sobre algo. Lucía lo zamarreó.
- ¿Quién eres tú furcia? ¿Qué has hecho con el amor de mi vida? - Y veloz como el relámpago golpeó la cabeza de Lucía, con una piedra del tamaño de su mano. Lucía no pudo reaccionar
y cayó inconsciente.
Con el golpe el misterioso espejo había vuelto a caer en el lago.
Al ver el cuerpo inconsciente y sangrando de Lucía el rostro de Adrián se descompuso, como el que había visto en el espejo.
Atacado de una fuerza irracional, lo cogió entre sus brazos, y se introdujo en el lago.
- ¡Qué las aguas de del Estigio sellen este amor para siempre! - Y caminó hacia el interior del lago, hasta que las aguas los cubrieron por completo.

Estuvieron vadeando las aguas del lago Verde, durante semanas, pero jamás nadie encontró los cuerpos de aquellos dos enamorados.

sábado, julio 18, 2009

MORIAVTMATARE

sábado, julio 18, 2009 9


Estaba de vacaciones y era uno de esos días aburridos en los que en la tele solo salen personajes que venderían su alma por una exclusiva.
Me asomé a la ventana un brisa extrañamente fresca, me animó a salir. Dar un paseo, buscar un bar tranquilo y tomar algo mientras me peleaba con algunos de mis demonios, no era mala idea

Al poner el primer pie sobre el acerado, me di cuenta de mi temeridad, pero subir de nuevo al séptimo no era una cosa que me atrajese más, asi que apreté el paso, para encontrar pronto un lugar con aire acondicionado.


Era uno de esos negocios ecléctico entre el diseño más moderno y el retro más hortera, que estaban tan de moda en la ciudad, los bancos de la barra lejos de lo que parecían eran cómodos, y pedí un combinado de whisqui en lugar del café; al menos me duraría más. La chica de detrás de la barra debería de estar tan aburrida como yo pues empezó a darme charla, cosa que agradecí al menos no bebería a solas. Empezamos como se empiezan tantas conversaciones, hablando del tiempo, y poco a poco la conversación se convirtió en una verdadera conversación. A la media hora un olor fresco y dulzón hizo girarme. Otra chica con aires de mujer fatal, y vestida de marca se sentó muy cerca, a pesar de que la barra estaba completamente vacía. Me sentí como un majarajá, dos mujeres se interesaban por mi, pues primero; me pidió fuego, y luego se unió a la charla, como de la nada empezaron a entrar clientes. María la camarera nos dejó solos, y fue en ese momento cuando creí que tenía ante mí a la mujer de mi vida.
Lejos de la apariencia de devoradora hombres, Amanda, como me dijo que se llamaba, pasó a convertirse en el ser más frágil y bello de la creación. Una diosa de pelo azabache y ojos grises. Se apoyó en mi hombro, el olor de su perfume se introdujo tan dentro de mi que era incapaz de saborear el fuerte sabor del enorme pelotazo que me habían servido. Y cuando escuché sus primeros sollozos me derrumbé, cuando me contó como era su marido, dije la fatal frase.

- A los tipos así habría que matarlos.

- ¿Matarías por mí? - Pensé que estaba exagerando, por el contexto y la situación y contesté.

- Por supuesto. - Toda la fragilidad y desamparo de Amanda, se esfumaron. Y con el tono de voz más frío que escuché jamás, dijo.

- ¡¡Contratado!! - Aquello terminó de desintegrar mis esquemas, pero era la mujer de mi vida y no iba a decepcionarla.
Aunque estaba de vacaciones, no me venía mal la pasta ni lo otro, hacía meses que no estaba con una tía, y en oscuros tiempos de crisis no se estaba como para rechazar trabajos. Así que acepté y sellamos nuestra alianza con un beso.
El problema vino cuando se dedicó a buscarme contratos, el negocio empezó a subir como la espuma, pero ya no era mi negocio, era el de Amanda, y ya no era un sicario independente, sino el sicario de Amanda, y ya no era mi vida pertenecía a Amanda.
Amanda me absorvió por completo, pero no me vino mal, antes de conocer a Amanda habían estado a punto de pillarme un par de veces, y si los dichos populares son ciertos, no vino la vencida. Aunque Amanda estaba empezando a asustarme, pues quería que le enseñase el oficio, pero no iba a permitir que mis contratos fueran los de Amanda, ya le había entregado el alma.
FIN

martes, julio 07, 2009

El Caminante

martes, julio 07, 2009 2
Mientras Anduril encantaba las armas para romper la dura coraza de los Falsa-Piel. Sintió una punzada. Y supo que a Ariadna le había pasdo algo, al mismo tiempo la gente fue tomando las armas y se convirtieron en una masa enfurecida.
El Conde desde el castillo sintió verdadero pavor, no esperaba esa reacción por parte de la gente, que se avalanzó sobre los demonios pillándolos por sorpresa. Sorpresa que fua mayor, pues los Falsa-Piel creían que sus pellejos de roca resistirían el envite, partirían los aceros que empuñaba el pueblo y luego los arrasarían. Pero no fue así.
El Caminante conocía todo el bestiario sabía que tenía que buscar el nido pues hasta que no incinerase los Falsa-Piel no iban a parar de salir, y el hechizo de valentía como el encantamiento de armas no eran eternos. Invocó a las sombras y se dirigió a las mazmorras un lugar oscuro y húmedo idel para albergar el nido.
Tres centinelas le salieron al paso, eran Guardianes Ojo, ni la oscuridad más espesa escapaba a su visión extrasensorial.
A Anduril lo pillaron un por sorpresa, y creó el silencio para que los gritos de alarma no sobrepasaran los mohosos muros y pusieran en alerta a todo el castillo. Lanzó tres bolas de hielo y los Guardianes Ojo se deshicieron en añicos.
Ya estaba dentro, pero se había quedado sin energías; no estaba tan recuperado como creía. Debería prender el nido a la vieja usanza, con una antorcha y sin bolas de fuego.

El hedor de la mazmorra que albergaba el nido, era insoportable. Una especie de matriz que se sujetaba en la nada, dejaba salir salir unas viscosas larvas que tomaban la forma de demonios adultos en cuestión de minutos. Sin querer pisó una de esas larvas, la sesación a pesar del calzado era asquerosa, como pisar un enorme moco, casi resbala y prendió la matriz que se inflamo como si estuviese llena de aceite.
Los gritos que llegaron desde el exterior le confirmaron que su acción había funcionado, aprovechó la confusión para ir en busca de Ariadna, a la que cada vez presentía de manera más débil.
Gracias a los dioses llegó a tiempo y le administró un contarveneno, para la herida de la flecha, el anillo había funcionado.
La llevó a casa.
Verdeluz se había salvado, ahora les quedaba un largo camino a seguir, levantar un reino que la batalla había reducido a cenizas.
Fin

domingo, junio 14, 2009

El Caminante IV

domingo, junio 14, 2009 3
Un leve olor a carne podrida seguido de una bandada de cuervo sobrevoló el cielo. Los ancianos leyeron en las alas negras de aquellos mensajeros del infierno un mal predagio. Alundril y Ariadna estaban preparados para el combate.
- Ariadna, debes subir a la torre del templo y leer el hechizo de valor.
- No estoy muy segura de haberlo escrito bien, además por primera vez en mi vida siento miedo. - El caminante se llevó la mano al interior de su ropa y sacó algo.
- Este anillo te protegerá de cualquier hechizo oscuro. - Era un pequeño aro de latón con una piedra, del que nadie diría que tuviera algun poder, pero Ariadna al tomarlo entre sus manos supo que las apariencias engañan, y en este caso la cosa consistía en pasar lo más desapercibido posible.
- Yo mientras iré encantando armas, los Falsa-Piel son duros como las rocas. - Y salió a la calle. Al principio la gente lo tomó por un loco, y no quiso abrirle las puertas, pero cuando la primera bola de fuego estalló sobre la fuente de nueve caños de la plaza central, empezaron a tomarlo en serio.
- ¿Qué debemos hacer?
- Yo solo no puedo avisar a todos cread grupos, y llevar cualquier cosa que pueda ser usada como arma a el altar del templo. - Un rayo surcó el cielo y cayó a muy pocos metros de donde El Caminante hablaba con un grupo de aldeanos.
- Esto es el segundo aviso, el tercero serán pequeñas expediciones de demonios menores, si os atacan responded con contundencia, esos pequños engendros no tienen mayor función que la de molestar y meter miedo. Cuidado con sus garras y dientes, hacen bastante daño. - Todos se dispersaron por las distintas casas de la aldea.
Mientras Ariadna ya estaba en la torre del templo recitando el conjuro de valor.
"Dioses de la luz y de la sabiduría escuchad mis ruegos, pues son justos."

Insuflad el valor
en las almas de los nuestros
para que puedan luchar
contra el mal
y hacer frente al miedo.
Invadid sus corazones
llenadlos de hielo y fuego
que clamen las trompas doradas
que vuestros ángeles tomen el cielo.
no abandoneis a estos hombres
Dadles valor os lo ruego.
Un viento helado disipó el ténue olor a muerte. Los cuervos ya no surcaban los cielos y una calma tensa invadió todo. Ariadna se sintió muy cansada apenas sin fuerzas, un conjuro mayor, era agotador para los inexpertos.
Una flecha con un penacho negro como la noche rasgó el cielo, iba hacia Ariadna directa hacia su corazón, intentó quitarse, pues venía lanzada desde muy lejos, tan lejos que de haber contado con todas sus fuerzas la hubiese esquivado con un simple quiebro, pero su cuerpo pesaba como el plomo. Al menos el conjuro había sido recitado.
Sus profundos ojos tomaron el color de los que ven a la muerte de cerca.
Sorprendemente, sintió un golpe eléctrico en su dedo indice, y para alivio, la flecha se deshizo en astillas, aunque no pudo evitar que una de ellas se le clavase en el hombro.
Continuará

martes, mayo 26, 2009

El Caminante III

martes, mayo 26, 2009 1

El palacio estaba expectante, a las palabras del Conde. Falsas-Pieles, soldados y brujos se aremolinaban alrededor del trono.
Por fin salió, y todos se fundieron en un clamor.
- ¡Queridos vasallos, de este mundo y del inferior, por fin ha llegado nuestra hora! ¡El Señor Ancestral me ha dado la Simiente de la Coversión, debereis intriducirla en la boca de todo aque que caiga bajo vuestras armas de manera inmediata! ¡La hora de los que deberían reinar ha llegado, no queremos viejos ni enfermos, sólo hombres y mujeres sanos! ¡En la próxima luna, podreis dar rienda suelta a vuestra ira! - Ahora el clamor se hizo más grande, apenas quedaba una semana para la próxima luna.

****
Mientras, Ariadna en el sótano preparaba la pociones; había tenido que salir de noche a recoger los ingredientes, junto a almabiques y morteros un enorme libro empolvado lleno de runas e ilustraciones, que se iluminaban sólo con su tacto, era una manera de preservar sus conocimientos y sus secretos.
Su sangre Elfa le permitía ver por la noche, sin necesidad de candiles ni lámparas, albergada por una sombra que la mantenía retirada de los ojos de los mortales.
****
Anduril se recuperaba lentamente, no le faltaba las atenciones de la madre de Ariadna, a cambio y en vista de las circunstancias, le daba pequeñas cantidades de dinero, para que no perdiese el sueldo en aquella casa tan necesitada, y ella tenía siempre una enorme sonrisa para su huésped.
Aquella noche El Caminate tuvo un sueño premonitorio, un Silfo (Elemental del Aire), se le apareció, y con su voz de cristal lo puso en aviso de las verdaderas intenciones del Conde, gracias a los dioses estaba bastante mejor, y la recuperación tras beber la pócima era inminente, invocó a una pequeña Ondina (Elemental de Agua), para ver si su magia se había regenarado, le costó mucho trabajo pero al no acabar agotado fue consciente de que las cosas irían viento en popa, sólo quedaba esperar a Ariadna que por el bien de Verdeluz, no debería tardar mucho, lo que pasaría durante el combate, era pura incertidumbre.

Continuará

miércoles, mayo 20, 2009

Hola

miércoles, mayo 20, 2009 5



Buenas a tod@s


He abierto este post, para decir, que voy a visitaros y publicar menos, pero no os voy a abandonar, las razones son que he retomado las oposiciones de Geografía e Historia, que como viene siendo normal, salen cada dos años, es decir dentro de un año y pocos meses me volveré a presentar, - a ver si la suerte me acompaña esta vez -, a esto debo unirle que estoy apuntado a un Taller de Novela, en el Recreo, sitio mediante al que he conocido a alguno de vosotr@s, y también estoy preparando alguna cosilla, que no tengo todavía muy claro, lo que será, Literario casi seguro, jejejejejeje, y el día me viene corto.


Respecto al relatillo que colgué la semana pasada, he decidido continuarlo debajo del mismo post, aunque ahora cuando publique esto, se quedará debajo, ¡¡ups..!! ...bueno... algo haré, (la segunda parte está debajo en el post abierto anteriormente), va a acabar, menos rápido de lo que suelo hacerlo pero, acabará, y ni que decir tiene que os seguire, aunque no comente siempre.


Besos y Abrazos a tod@s


Lola, Didac, TitoCarlos, Winnie0, Didac, Arwen, Maribel y demás.

viernes, mayo 15, 2009

El Caminante

viernes, mayo 15, 2009 5





Su sombra le pesaba como si fuese centenario. Apenas tenía fuerzas para seguir adelante, "¡un esfuerzo más!" dijo para sí, fue inútil y cayó inconsciente.





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El olor del hogar le abrió los ojos, se sentía como si una manada de dragones le hubiese pasado por encima; buscó su espada, pero no estaba. Se palpó el pecho, y no se calmó hasta no sentir el tacto gélido del Medallón de la Promesa.
Estaba tumbado en una pequeña cama de paja tapado con una raída manta. En la habitación no había ventanas, sólo una caja de madera que hacía de mesilla con media vela encendida. Escuchó pasos; no se fiaba de nadie e intentó conjurar salamandras (Elementales del fuego), las pocas fuerzas hicieron el esfuerzo inútil.


- Buenos días extranjero, le dejaré un poco de sopa y algo de pan duro, es lo único que podemos ofrecer, somos humildes, pero nadie se merece morir devorado por los chacales. - Intentó hablar, pero aquella mujer de cara redonda y de brazos gruesos, se lo impidió.


- Descanse mañana será otro día.
- ¿Y mi espada?
- Mi marido la ha escondido, no nos están permitidas las armas, si los soldados del Conde la vieran, le cortarían una mano a mi esposo, y prendería fuego al granero, el invierno se acerca, y no hay tiempo para recoger más grano.
- ¿Dónde estoy?
- En la el Condado de Verdeluz, aunque yo más bien lo llamaría, de los Caprichos del Conde. - Y salió por la puerta.


La sopa estaba exquisita, algo lavada pero en aquellas circunstancias un manjar de dioses. Reblandeció el pan con el caldo, y comió hasta dejarlo vacío, después quedó dormido
Sus sueños no fueron nada gratos, el Señor Ancestral apareció en ellos armado de un séquito de demonios menores que se burlaban de él, y lo amenazaban con sus garras y colmillos.
El canto de un gallo lo saco de sus delirios, se encontraba bastante mejor, a pesar de apenas haber dormido, y de las heridas. Cogió la túnica y bajó las escaleras, una muchacha joven montaba la mesa, tenía unos ojos casi tan profundos como lo de los Elfos, su piel era morena, curtida por los rayos del sol. Llevaba el pelo recogido, lo que le endurecía un poco el gesto.


- ¡Buenos días extranjero! ¿Me va a ayudar o prefire mirar?
- No,.. perdona, ¿dónde están los platos que faltan?.
- Déjelo, era broma, en su estado no creo que esté para muchos trotes. Me llamo Ariadna, y soy la hija. Ahora conocerá a mi padre y a mi hermano, a mi madre ya la conoce, fue la mujer que le subió la sopa, y veo que le hizo efecto, venía hecho un trapo.
- Es cierto, reconozco una buena poción nada más olerla. - El gesto de Ariadna se contrajo, y su tez morena cogió el color de la cal.
- Ahora, bromeaba yo. - Su olfato no le fallaba nunca, pero al ver el terror que la invadió, decidió cambiar el cariz de la conversación. El color volvió al rostro de Ariadna de manera progresiva.
- ¡No diga eso ni loco!, las paredes tienen oídos, y el Conde está deseando quemar brujas, lo sean o no.
- El Conde debe ser un tipo pintoresco.
- Pintoresco,.. ¡ja!...¡es un sádico! - En ese momento entraron los tres miembros de la familia que faltaban, no se parecían en nada a Ariadna; el hermano y el padre eran hijos de la tierra, tenían la fortaleza y la robustez de las raíces que ellos mismo regaban con su sudor, la madre era una mujer rechoncha, con la cara como un queso y roja como el vino tinto.
- Buenos días, ante todo muchas gracias, por salvar mi vida...
- Es nuestro deber, la vida de los hombres está por encima de leyes y disputas.
- No me he presentdo, me llamo Alundril, pero todo me conocen como El Caminante. - Un rumor se mezcló con el olor a pan recién hecho. Todos conocían la leyenda del Caminante, hijo del Señor Ancestral y una mujer humana.
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"El Señor Ancestral no había sido siempre pura maldad, una vez se hizo mortal, pero la balanza del Bien y del Mal debía estar equilibrada, y los Dioses del Bien maldijeron a aquella mujer que había roto el equilibrio, eso hizo que el Señor Ancestral regresara al lado de los Inmortales más cruel y sádico. Alundril llego a nacer, fuera de toda previsión, y fué criado por el Sumo Sacerdote del Primer Altar, que conmovido por la bondad que emanaba de aquel bebé abandonó los votos, y lo crió y adiestró en las disciplinas de magia, combate y alquimia.
Desde muy joven El Caminante se había dedicado a proteger a los débiles y luchar contra las injusticias, era hijo del caos; un caos necesario, más allá del Bien o del Mal; y que por ahora había escogido el camino del Bien."





Continuará




El Caminante II



Era lunes y por eso olía a pan recién hecho, el lunes era el día de amasado. Los hombres trituraban el trigo en el molino del Condado, y las mujeres amasaba las reservas, pues a pesar del precio siempre se hacía algo más de harina para posibles eventualidades, el Conde era consciente, pero los dejaba hacer, una rebelión no era cosa buena.
Tras el desayuno, El Caminante intentó ayudar a las mujeres a amasar, pero le dolían demasiado los brazos, y como no podía estar sin hacer nada decidió dar un paseo por la aldea.
El mercado estaba ya instalado, y recordó que llevaba una bolsa con monedas, vio dos enormes conejos colgados, cuya sangre estaba aun caliente, los compró junto con algo de fruta y miel, era lo menos que podía hacer por aquella familia que le había acogido sin reservas.
Iba de vuelta a la casa cuando un pinchanzo le taladró la espalda; los secuaces del Señor Ancestral no debían de estar muy lejos, se resguardó en una esquina y se quedó observando. Eran al menos cuatro Falsa-Piel (de apariencia humana, muy crueles ligados a las Salamandras), que hablaban y reían con los soldados del Conde, aquello no pintaba bien y en su estado ni con armas podría hacerles frente. Conjuró a las sombras, para que lo mantuviesen oculto al ojo y olfato de los Falsa-Piel. Sí no pasaban pronto por delante lo descubrirían, su poder era cada vez más débil, pasaron y estuvo a punto de vomitar y descubrirse, el Medallón de la Promesa le permitía ir más allá de los sentidos humanos, y las almas de aquellos demonios eran puro hedor.

Llegó a la casa de Ariadna al borde de la extenuación, las dos mujeres dejaron de amasar para atenderle, sólo pudo articular una palabra.

- Gracias - y entregó la bolsa con las compras a la madre de Ariadna. Desde la inconsciencia pudo percibir la alegría que emanaba la mujer rechoncha, debería hacer años que no comían un buen conejo, seguramnete desde que el Conde convirtiera en coto privado el bosque. Esta vez subió Ariadna.
- No tenías porque hacerlo. - Alundril tenía mejor cara, y ánimo y habló a Ariadna.
- A mí no me engañan ni el color de tu piel, ni la ropa que llevas puesta, corre sangre elfa por tus venas. Y perdona que sea tan directo, pero debes preparar un poción de recarga, o tú toda tu familia perecereís a los caprichos del Señor Ancestral, hoy me he cruzado con cuatro Falsa-Piel, iban con los soldados del Conde, si hubiesen tardado un poco más en pasar por delante, habrían conseguido descubrime, mi destino es proteger a la humanidad, y ahora se que no llegué a Verdeluz por casualidad. Otra cosa, desempolva tus libros de hechizos, y el arco, además de poner en aviso a todo aldeano capaz de empuñar una espada, cuando me recupere, lanzaré un hechizo de protección sobre la casa y debes ayudarme con el Conjuro del Valor . Tenemos tiempo pero no mucho y debes tener fe en mí.
- Pero hace mucho que no practico.
- No te preocupes por eso tu parte elfa, es muy fuerte lo presiento. No hables de esto aun con nadie. - Ariadana salió de la habitación descompuesta por toda la responsabilidad que El Caminate le había pedido, pero en el fondo de su corazón sabía que aquello era lo correcto.
Continuará
 
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